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martes, 12 de agosto de 2014

¿Qué tipo de gorda eres?



¿Qué tipo de gorda eres?

Me preguntaron el otro día en la clínica de adelgazamiento. En ese momento dudé de que hacía yo allí sometiéndome a tal vejación. Bueno, lo mío es relativo-respondí- porque adelgazo y engordo según tenga las hormonas y el apetito, claro está. Si me apetece comer acelgas o chocolate. Si tengo el día negro como nubarrones antes de tormenta o veo el arco iris en cuanto abro los ojos.

Porque hay gordas de caderas y estrechas de hombros, gordas de piernas, gordas de tronco, gordas de brazos y piernas pero con cintura de avispa. Yo cuando engordo, soy gorda “general”, porque hasta cambio de talla de zapato. Soy gorda general o proporcionada, los kilos se reparten por todo mi cuerpo excepto por el pecho, que queda tal cual, incluso se ve pequeño entre tanta carne sonrosada.

Después-¿con cuanto frecuencia vas al baño?-yo-¿perdonen?..-como si no lo hubiera entendido, aunque sí lo había hecho. –Uff, pues…no sé…según…no las he contado, pero todos los días. -¿Orina mucho?, pues sí señor, sí que lo hago, cada hora es que no puedo aguantar y donde esté, ahí voy.

-Seguro que come bollos industriales, pues eso fuera-me dijeron.

-Que no como bollos-le respondí.

-Pues tiene que dejarlos-no me habían oído-, y también la mermelada, la mantequilla, el aceite de oliva, la comida preparada.

-Pare usted, por favor-le dije-como de forma consecuente, comida ecológica y la elaboro yo misma. ¿No será otro el problema?, ¿Por qué no me pregunta por mis antecedentes médicos?, no sé, puede que haya algo.

Pero ellos siguieron como si nada, preguntando y respondiéndose. Como si todos los que engordamos lo hiciéramos por las mismas causas.

Pude sentirme insultada, pero no fue así. Porque era verdad que había engordado, lo que no me gustó es el tono peyorativo que le dieron, como si fuera sinónimo de feo y lo delgado de bello. Pues estoy harta de ver personas escuálidas anunciando geles, ropa interior, perfumes. No todas somos así y no dejamos de ser hermosas por ello. Ya se podría atrever algún anunciante a utilizar a personas reales, que no estén sometidas al protocolo de 60-90-60. ¿Cómo voy a comprar un sujetador que podría llevar una niña de 15 años?. Que injusta es la vida. Estoy harta de mirarme en el espejo, de pesarme, de ir a un dietista que me mide constantemente recordándome lo que me sobra.

Y todo ¿por qué?, porque los diseñadores, creadores de ropa y marca nos han hecho una lobotomía borrando la parte de nuestro cerebro que nos hace pensar y revelarnos contra la dictadura del tipo.

Una firma de ropa muy conocida, emitió hace unos meses un anuncio revelador, iba a introducir en sus ventas la talla XL, “por fin, somos solidarios y venderemos también tallas especiales”.

Me indigné de inmediato, no pienso caer en la tentación de ir. De hecho, me lo propuse y lo he conseguido. El día que consideren que la diversidad es inherente al ser humano, que somos bellos por diversos motivos y no por los que ellos nos imponen, volveré a comprar en ella.

Vamos a tener que crear el día del “orgullo cuerpo serrano”, como el día del orgullo gay o el día de la mujer trabajadora. Es lo que se hace cuando se discrimina a una parte de la sociedad por alguna razón. Pues esta es la nuestra. Ese día, deberíamos salir con algo que nos identificara, como un pañuelo rojo, que significa pasión, ardor, sensualidad, atado a la cintura. Orgullosas de nuestro cuerpo serrano aunque no tengamos las medidas que nos imponen.

No podemos ser una especie en extinción ni tampoco avergonzarnos de lo que somos.

El día que no hablen de tallas especiales, el día que los anuncios de ropa o perfumes, puedan ser protagonizados por mujeres hermosas, ya sean gordas o delgadas, pero sin restringir las cualidades sólo a éstas últimas. El día que los niños no se eduquen desde la cuna con mensajes que los condicionarán toda la vida. El día que se caiga la venda que con tanto trabajo y años nos han impuesto, ese, seremos libres.

Mañana no volveré a una dieta que me amarga. Como sano y eso me basta. Estoy perfecta de salud y soy hermosa, pero no gorda. No pido nada más.

Por eso, si algún día vuelvo a ir a otro dietista, que lo veo lejano aunque el agua llueve en todas direcciones, no responderé a la pregunta del tipo de gorda.

-Oiga- le diré- ¡no estoy gorda, solo rellenita!.

FIN

 

 

 
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lunes, 7 de julio de 2014

¿Quién decide?

                                               

"No hay un sólo rey que no descienda de un esclavo, ni un esclavo que no haya tenido reyes en su familia" .
PLATÓN 427 AC-347 AC

                                                    ¿Quién decide?


¿Quién decide tu felicidad?, ¿quién quiere borrar la esperanza?, ¿cuánto podemos aguantar?, ¿cuántas veces nos podemos levantar tras una caída?, ¿cuántas cicatrices podemos llevar?.

Nada es comparable a la resistencia.  Somos fuertes, tenemos carácter, somos un pueblo luchador que sólo una vez se resignó. Debemos levantarnos, debemos cambiar las leyes que rigen el Gobierno y permiten la corrupción. Ahora tenemos la oportunidad y la capacidad. No lloremos, no nos recreemos en la queja sin salida. Luchemos por un Gobierno solidario, en paz, que luche por el pueblo que lo ha votado y no por los intereses económicos. Que sepa buscar la solución más acertada a cualquier problema; que sea buen economista, pero economista del pueblo, no sólo de la élite. Que gobierne para todos, los que tienen y los que no; para que seamos todos uno solo, sin prejuicios, sin “arriba y abajo”. Que el dinero no sea un camino, sino un recurso justo al alcance de todos.

Un Gobierno que luche por nuestro bienestar, el de todos. Que sepa defendernos fuera y dentro; de nosotros mismos, si nos portamos mal y del exterior, si nos obligaran a violar nuestros intereses.

Que sepan ver que los números, cifras, índices, no reflejan el estado del pueblo.

Necesitamos un Gobierno que interactúe con nosotros y nos haga participar en la decisión de los temas más importantes.  Podemos pensar que no todo el mundo está preparado para decidir sobre temas que no conoce. Pues que hagan reuniones en los distritos de las ciudades y en los pueblos, para que sus dirigentes, expliquen con palabras comprensibles el contenido del tema a tratar.

Así todos entenderemos más de política; los jóvenes aprenderán lo que es gobernar y el Gobierno lo que es la humildad. Que el lazo que unió a gobernantes y pueblo sea aún más fuerte después de las elecciones. Como un “matrimonio gubernamental”.

Que podamos aportar ideas, ¿quién dice que un albañil, abogado, médico o electricista no puede tener una buena idea?, ¿que la luz o la puerta a un problema no la puede aportar una ama de casa?.

Tenemos que involucrarnos más con el Gobierno y que él se involucre más con el pueblo. Es nuestro deber buscar una salida. Nosotros somos cincuenta millones, ellos son sólo unos miles.


Nos levantamos, el pueblo resignado con su situación y el Gobierno, con la suya. Nos hemos distanciado y tenemos que volver a unirnos, como uno solo.

¿Quién decide como vivir, como soñar e, incluso, como morir?. Nos sentimos cómodos haciendo que otros tomen decisiones por nosotros. Pero esos otros son personas, con sus defectos y virtudes, como nosotros. Quizás más valientes algunos, más ambiciosos otros, más egoístas o más abnegados.

Y seguimos viviendo, como si nada. Un día introducimos una papeleta en una urna y nos olvidamos de todo, dejando la responsabilidad en unas manos que no conocemos pero en las que confiamos.

 
Nos sentimos satisfechos, de haber ejercido la democracia. Pero la democracia no es un día, una papeleta. La democracia no debe hacer que miremos hacia otro lado, porque la democracia somos todos. Si nos volvemos de espaldas, si ignoramos, seremos cómplices de un golpe de estado. Quizás los gobernantes hayan olvidado muchas cosas, quizás hayan dejado atrás los principios que debieron siempre tener. Pero nosotros también hemos olvidado, hemos dejado la responsabilidad de todos en manos de unos pocos y después nos hemos sentado a esperar.

Hemos dado tanto poder y nos hemos olvidado de vigilarlo, que lo hemos perdido.

¿Quién decide nuestro futuro?,¿qué trabajo debemos tener?, ¿a qué colegio irán nuestros hijos?,¿qué recibiremos cuando lleguemos a la vejez y necesitemos una ayuda más que nunca?,¿quién decide que seas pobre o rico?, ¿que puedas tener una buena educación o ser un marginado?.

Eres tú quien decide. En ti está la capacidad de abrir los ojos o de ignorar. En ti está la paz, la igualdad, la maldad o la bondad. Eres tú y nadie más.

martes, 6 de mayo de 2014

SER DIFERENTE SE PAGA CARO



   Alan Turing. Nació el 23 de Junio de 1912 en Londres y murió el 23 de Junio de 1954.Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó en descifrar los códigos nazis, particularmente los de la máquina Enigma; durante un tiempo fue el director de la sección Naval Enigma del Bletchley Park. Tras la guerra diseñó uno de los primeros computadores electrónicos programables digitales en el Laboratorio Nacional de Física del Reino Unido y poco tiempo después construyó otra de las primeras máquinas en la Universidad de Mánchester.

Fue condenado por homosexual a 61 años de cárcel, castrado químicamente y terminó suicidándose a la edad de 42 años con cianuro. Ahora, 59 años después, la reina lo ha indultado.

Esto es vergonzoso. Vergüenza, shame, honte, scham, cpam, 耻辱, rusine,позор, skam. Vergüenza en diferentes idiomas, indignante y reprochable. Un hombre sin el cual no se hubiera ganado la 2ª Guerra Mundial, con una mente brillante, inteligente, ser humano especial, de los que nacen pocos. Y ¿qué vieron los gobernantes de la época?, con quién se acostaba o a quien amaba.

¿A quién amaban los jueces que lo juzgaron y condenaron?, ¿con quién se acostaban los policías que lo detuvieron, los legisladores que crearon la ley que lo condenó y los médicos que lo castraron?. ¿Les preguntó alguien si eran pervertidos o infieles? porque seguramente más de uno lo sería. Alan sólo era homosexual, amaba a las personas de su mismo sexo.

¿Dónde estaban sus derechos hace 60 años?, ¿y actualmente?

Alemania 2013: La canciller alemana Ángela Merkel rechaza permitir la adopción de niños por parejas del mismo sexo, por “el bienestar del niño”.

Australia 2013: Anulada la ley que permitía el casamiento entre personas del mismo sexo en el territorio de la Capital Australiana por ser contraria a la constitución.

India 2013: Se penaliza la homosexualidad, en concreto se penaliza “ el sexo en contra del orden natural” ¿qué significará para ellos esto si todavía tienen organizada la sociedad en función de “castas”, que denigran a las personas y las condenan eternamente?

Croacia 2013: Realizan una consulta popular y rechazan la posibilidad de matrimonio entre los homosexuales.

Rusia 2013: Vladimir Putin promulga una serie de leyes lesivas y discriminatorias para los gays, alentando así el ya clima de hostilidad que reina entre la mayoría de población hacia las personas homosexuales.

Francia 2013: El Tribunal Constitucional avala el matrimonio homosexual, aunque reina una fuerte oposición que se ha manifestado en revueltas y manifestaciones.

España 2013: Las personas del mismo sexo se pueden casar y tener hijos. Tienen los mismos derechos que los heterosexuales.

Pero dejémonos de formulismos, ¿a quién le importa con quien nos acostamos o que deseos, orientaciones, necesidades o inclinaciones sexuales tengamos?. Porque si importara, todos tendríamos que sacarlas a la luz, o ¿sólo los homosexuales tienen que mostrar su orientación?; porque si todos somos iguales, todos tendríamos que mostrarla.

Quizás el carnet de identidad también debería llevar un apartado identificativo de la orientación sexual y, ya puestos, porque no, de la religión. Y así nos cargamos el Capítulo Segundo,  Sección 1ª de la Constitución (de los Derechos Fundamentales) y también la Declaración de Derechos Humanos.

Homosexual o heterosexual, ¿quiénes se han creído que son los gobernantes para decidir la intimidad de una persona, ya sea de una orientación u otra?

¿Quién es la Iglesia, el Gobierno o los legisladores?...son personas, igual que nosotros; nacieron y fueron niños, igual que nosotros; lloraron y tuvieron miedo, rieron y jugaron, como nosotros. Estudiaron, trabajaron, desearon, se equivocaron, amaron, igual que nosotros. Les dieron una oportunidad para gobernar países y olvidaron que todos somos iguales, seres humanos con derecho a decidir sobre nuestra vida privada, sobre nuestra capacidad de amar, a la pareja, a los hijos, a la familia.

Porque cuando hablamos de familia, la palabra básica y el sentimiento pilar es amor.

La Iglesia y sectores más tradicionales, rechazan la homosexualidad considerándolo un acto contrario a los principios ¿de cuales estamos hablando?

¿No sería un acto contrario a Dios, si permitimos que la sociedad en general, ya no de este país, sino de cualquiera con el que tengamos relación, discrimine y persiga a un ser humano, tan sólo por ser diferente?

¿No es Dios, paz y amor en todas sus vertientes?

Entonces, serían ellos los que estarían violando los principios morales de la cristiandad, sobretodo el más importante:“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Pues hay un buen número de personas que deben amarse muy poco, tanto que se odian a sí mismas y a los demás.

Y es que condenar, ya sea moralmente o legalmente, a seres humanos por su inclinación sexual, es tan denigrante para el país y la sociedad que lo hace, que la vuelve inhumana.

Así digo, si queremos que sepan las orientaciones, saquémoslas todos a la luz, incluidos los gobernantes y los miembros de la Iglesia. De esta manera no habría homo ni heterosexuales, seríamos todos iguales, ¿o sólo practican sexo los homosexuales?....

¿Qué hemos hecho con nuestra humanidad? ¿se ha quedado detrás de las tablets, ordenadores, infraestructuras modernas e imposibles, de los millones de mails que se reciben diariamente con información que no podemos asimilar?

¿Cómo puede avanzar el cerebro si nos olvidamos del corazón?

Por ello, con humildad, en la quietud de espíritu, sin nada que me perturbe, despojando el alma de cualquier superficialidad y confensionalismo, me siento Alan Turing; y no por su sexualidad, sino porque es ser humano y yo también. Y esto nos une más que cualquier otra cosa.

sábado, 29 de marzo de 2014

¿Por qué eres tan positiva?




¿Por qué eres tan positiva?, es lo que me preguntan una y otra vez. Yo sólo intento ver los problemas como pruebas a superar y los dolores, transformarlos en amigos temporales con los que hay que convivir y aprender.

El cuerpo y el alma están unidos por un canal de energía. Y esa energía es la que emanamos cuando andamos, hablamos, dormimos y amamos. Es nuestro sello de identidad. Puede ser energía clara y limpia, o energía densa y obstaculizadora.

Yo le digo a mi marido, que algún día encontrarán la forma de hacerla real, porque existe, aunque no lo podamos demostrar. Es una energía que nos puede enfermar y nos puede curar. Nos puede hacer ver luz en la oscuridad y nos hace transformar nuestro mundo si se lo permitimos.

Es una fuerza tan grande que puede modificar, incluso, el mundo físico. He pasado por fallecimientos de seres muy queridos, por enfermedades que a muchas personas las hubiera sumido en una depresión, por periodos de vida complicados. Pero siempre he tratado de sonreír. Nunca me he permitido llorar si no era de alegría. Sé que a muchos les parecerá extraño-llora, que es bueno-me dice siempre mi madre. Pero las únicas veces que he llorado ha sido de emoción. ¿Se pueden tener días negros?, claro que sí; pero no puedes dejar que esa negrura se extienda como una epidemia por tu vida. Porque unos minutos de oscuridad te pueden llevar a toda una vida de desasosiego. Y entonces ¿ qué verás? Verás callejones sin salida en caminos con piedras. Verás monstruos dónde sólo hay ángeles. Verás odio en expresiones de angustia. Y odiarás también, porque tu camino se habrá vuelto tan estrecho que no tendrás otra salida.

Así llegan los radicalismos, el racismo, la xenofobia y demás fobias que no son sino energía mal canalizada.

Yo prefiero, en esta vida, caminar por un amplio sendero, que me permita ver más allá, que me permita dar luz a lo que no lo tiene, que me permita mirar sin juzgar, que me enseñe que el mundo es grande, pero que una sola actitud lo puede cambiar.

En las reuniones familiares, siempre hablamos de la crisis que nos rodea. No hay más remedio, estamos bombardeados por información negativa constantemente. Yo siempre veo una salida, en mi pensamiento y en mi deseo, y es tan fuerte, que creo algún día se cumplirá. Ellos me comentan que no servirán para nada las movilizaciones, ni las protestas, ni las reivindicaciones. Que siempre sale algo mal, porque algunas terminan en violencia que acalla la paz y el gobierno siempre opta por no escuchar. Que los jóvenes no tienen trabajo o este es precario; que la pobreza se está convirtiendo en normalidad. Que las personas enferman con temor a no ser tratadas correctamente o curadas, y que muchos tienen miedo a vivir.
Pero yo sonrío y les digo que tengan ánimos, que algún día llegará, en que podamos salir de ésta y respirar. No somos meras personas. Somos seres humanos, seres vivos, no sólo formados de piel y huesos, somos pensamientos y energía. Y si conseguimos ampliar el camino por el que viaja ésta; si dejamos que la luz lo invada todo, transformará nuestra vida y, como una onda expansiva, las de nuestro alrededor.

Mientras la oscuridad forme parte de la mayoría de los seres humanos, seguiremos viendo muerte, egoísmo, destrucción; no sólo de nosotros mismos, sino de los demás seres vivos que forman el planeta.
No respetamos las plantas, ni el aire, ni el mar, ni los animales. Todo se utiliza y todo se tira. Creamos basura imposible de que la naturaleza la asimile. Recibimos informaciones, sin cesar, de animales torturados, utilizados y abandonados. Vemos como las personas, a las que una vez les otorgamos el permiso para gobernar, dejan de oír, anulando el camino que los llevo hasta allí y perdiendo la humildad que debe tener el poder.

Observamos como las guerras incomprensibles, anulan los derechos y masacran. Todas en países aparentemente pobres, dónde distraen a la población, matándola de
hambre, con luchas sin sentido, mientras grandes corporaciones compran a sus gobernantes, para crear productos que disfrutamos nosotros y los enriquecen a ellos. Cuando adquirimos un nuevo móvil, o un diamante; cuando encendemos la televisión o compramos un videojuego. Incluso cuando tomamos una medicina. La energía que ha llevado todo ese proceso, es tan oscura, que si pudiéramos verla, nos haría cambiar.

¿Por qué no podemos comprar un móvil o un ordenador, sin que ello conlleve el abuso de derechos humanos?  Es extraño que todos estos dispositivos nos permitan estar más conectados, con un “mundo global”, e informados de todo lo que ocurre  y , sin embargo, sepamos tan poco. ¿Para qué los utilizamos entonces?, ¿ dónde se ha quedado nuestra sed de conocimiento? Después nos quejamos que nos invadan aquellos que, inconsciente e indirectamente, hemos explotado.

Por eso yo he decidido cambiar mi interior. Intentar dejar paso a la luz y anular la oscuridad. Derrumbar todos los muros que me educaron debía tener; eliminar todo tipo de prejuicio. Será el primer paso para poder ver la realidad y así transformar el mundo que me rodea. El cambio no lo pueden llevar a cabo mentes oscuras y estrechas, porque sino el planeta seguirá siendo un caos. Pasaremos de unas guerras a otras, guerras diferentes pero con el mismo motivo: la codicia. Seguiremos viendo como los animales mueren abandonados y apaleados, o desahuciados y utilizados. Encendamos, primero, nuestra luz y amémosla, para que, entre todos, podamos realizar el cambio que la tierra necesita.

Sé que es muy difícil y que muchos me tacharán de loca, que no es posible tanto cambio, que el amor de unos pocos no puede cambiar la ira de muchos. Eso es porque todavía no conocen la fuerza de esta energía.

¿Por qué soy tan positiva?, pregunta mi madre tras escuchar las noticias, por enésima vez. Yo sólo tengo una respuesta: porque no tengo más remedio si quiero vivir en paz y cambiar mi destino. Safe Creative #1403290449488

sábado, 25 de enero de 2014

Mi historia con Bichito


 
 
 
 
 

Bichito nació un día cualquiera del mes de Marzo, seguramente lluvioso, porque ese año lo recuerdo húmedo. La encontré paseando con Kuky, mi perra, en una esquina del parque. Allí vive una colonia de gatos, a los que la gente normalmente respeta, algunos incluso cuida, llevándoles comida. Se puede decir que es una colonia feliz.

Esa tarde mi perra estaba bastante pesada, porque quiso salir antes de lo que la tenía acostumbrada. Insistió en tomar el camino contrario al parque, algo raro porque era su salida favorita, por la tardes al parque que hay al final de la avenida.

Pero ella siempre llevaba razón, los que tienen perros lo entenderán, y le hice caso.

-Hoy iremos por la calle principal-le dije-, por dónde sólo pasan coches- sé que me entendía.

Volví la mirada al llegar a la esquina, para observar a los gatos agrupados como comían y ella estaba allí, a mis pies, separada de los demás, blanca con rabito negro, tan pequeña que cabía en una mano.

Al principio pensé que era de una camada, pues había más gatitos de su edad, que correteaban alrededor de su mamá. Pero ella no, estaba sola y apartada, pero no asustada. Se acercó a mi pie, enrolló sus patas en el rabito negro, miró hacia mí e intentó maullar, pero no salió sonido alguno.

Su carita era una costra amarilla que le impedía ver, respirar y seguro que comer con normalidad. Supe que si no la cogía me arrepentiría, que no superaría una noche fría. Así que la envolví en la bufanda que llevaba y la subí a casa. La limpié con agua templada y le di de beber leche con miel. Esa noche durmió profundamente, pero yo no. Temía que muriera antes de que pudiera llevarla al veterinario al día siguiente.

Pero sobrevivió esa noche y muchas más. El veterinario no auguró buenos pronósticos para su salud, tuvo que tomar muchos antibióticos y expectorantes. Tuvo que soportar que le echara colirio cada cinco horas, para las llagas de los ojos, y tomar un jarabe para el intestino, que creí que la iba a deshidratar…pero sobrevivió.

Tardó en emitir sonidos seis meses y el día que lo hizo, habló. Llamé a mi marido para decirle:

-Habla, la gata habla.

El reía porque no lo creía, hasta que la oyó.

Emitía sonidos agudos y graves, bajos y altos, formando un lenguaje propio que todavía tiene.

Kuky, que siempre había sido una perrita más bien territorial, la aceptó de buen grado. Le permitía todo, que le atacara el rabo, que le mordiera las patas, que se tendiera en su cesta. Ella sabía que Bichito era de la familia antes que nosotros mismos. Porque los animales tienen un sexto sentido, y Kuky fue quién forjó su destino llevándonos hasta ella.

Ha destrozado cortinas en las que le gustaba enrollarse y ha mordido plantas hasta hacerlas desaparecer. Ha tirado jarrones y le gusta beber del grifo. Pero se instaló en nuestros corazones desde que entró.

Ya está mayor, tiene nueve años y convive con un PIV que ha conseguido no desarrollar. Es fuerte y sensible.

Ha pasado mis enfermedades y operaciones cuidándome. Cuando no pude moverme en quince días, ella se recostaba a mi lado para darme calor, en ningún momento se subió encima del vientre, dónde tenía los puntos. Bastaba que la empujara suavemente con la mano, para que lo entendiera. Y aunque hiciera calor y pudiera tenderse en la terraza como hacía siempre, venía para estar a mi lado, como si supiera que su energía me podía curar.

Creo que así era. Desde entonces es mi guía espiritual, así la llamo. Si tuviéramos un símil o guía en el mundo animal, que conociera todos nuestros problemas y supiera guiarnos, en el mío sería ella.

Se llama Bichito porque era un trasto de pequeñita. Ahora forma una parte tan grande de mí, que no me imagino la vida sin ella.
 Kuky se fue, en Febrero, ya estaba mayor y delicada. No sin antes dejarnos alguien en quien apoyarnos, que sabía llenaría el hueco que ella dejaría.

Ahora me siento en el sillón, con Bichito en mi regazo. Me mira a los ojos y maúlla, me habla. Hay momentos que la entiendo y otros no, pero los años de convivencia basta para mirarnos y saber.

A veces, solo a veces, veo que se esconde, como hacía antes y salta en un momento dado, alzando sus patitas al aire, como cuando jugaba con Kuky. Y es por eso que sé que está aquí, que a veces viene a visitarnos aunque nosotros no podamos verla; pero Bichito, ella sí que la ve. Y es que los animales están conectados al mundo espiritual de una forma que nosotros hemos perdido. Quizás pudiéramos recuperar esa conexión, si nos olvidáramos de todos los prejuicios, de la necesidades materiales que nos rodea y nos hemos creado sin necesitar.

Sólo tenemos que ver la sociedad que hemos construido, donde los animales no tienen cabida, a no ser que le demos un uso. O nos los comemos o los utilizamos para satisfacción personal. Cuando ellos ocupan un lugar y espacio, tanto físico y espiritual en el mundo. No nos tienen que pedir permiso para vivir. Somos nosotros los que tenemos que buscar una forma de convivir con ellos respetando su espacio.

Hemos creado ciudades de hormigón donde los perros y gatos molestan. Dicen que crean suciedad, que pueden morder o transmitir enfermedades. Y los desterramos. Se nos olvidó que la única dueña del mundo en el que vivimos es la Naturaleza y que ellos forman parte de ella, incluso antes que nosotros. No le hemos pedido permiso para matar, contaminar y destrozar, sin embargo lo hacemos.

Pero la Naturaleza es sabia y un día la balanza se equilibrará. Si no estamos preparados nos afectará.

Menos mal que todavía hay personas que luchan y hablan por la igualdad y respeto a los animales. Que hay seres humanos que son capaces de emocionarse y sacrificarse por ellos. Ellos cambiarán el mundo y hará que la Naturaleza nos mire con más ternura.

Porque somos iguales, ellos y nosotros. Nuestros animales no están aquí para ser nuestras mascotas, sino para guiarnos por el mundo que olvidamos.

Bichito es mi guía espiritual, supongo que muchos de vosotros tendréis la vuestra y sabréis a lo que me refiero.

La observo de cerca porque su edad me asusta y su enfermedad también. Ella lo sabe, viene, me lame y se restriega con mis piernas. Entonces sé que es un camino largo el que ha recorrido y muchas las cosas que me ha enseñado.

Soy feliz porque he sido una buena alumna y ella me ha recompensado.
Esta es mi historia con Bichito. Supongo que hay muchas historias pululando por el mundo. Historias llenas de alegrías y tristezas, sacrificios y recompensas, de reencuentros y abrazos, con animales especiales que cambian el mundo de quien los conoce. Y si todos los humanos pudieran vivir, tan sólo una de ellas, el mundo sería un lugar mejor.

 
 
 
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martes, 10 de diciembre de 2013

LA VIDA ES LO QUE PASA MIENTRAS ESTÁS SOÑANDO





Algo parecido es lo que dijo John Lennon. Y es que nos pasamos la mitad de nuestra vida soñando. Desde pequeñas nos enseñan a soñar con mundos perfectos, donde somos las princesas; damas hermosas, heroicas y protagonistas de bellas historias con finales felices.
Esto está bien a los 5, 10 ó 15 años. Pero seamos realistas, seguimos soñando mientras pasamos la aspiradora, fregamos los platos o hacemos rápidamente la comida porque los niños no tardarán en venir.
Y mientras realizamos todas esas tareas, soñamos con un futuro que cada vez es más corto. Llevamos la mitad del camino andado, todavía falta la otra mitad. ¿No sería mejor vivirlo a soñarlo?
Eso es lo que me he planteado. Romper las ataduras, ver mi alrededor cotidiano como el más hermoso y, si no lo es, cambiarlo para que así sea. No, no me conformo con la rutina diaria del trabajo en la oficina; de tirarme dos horas haciendo una rica comida para que los niños la desechen en dos segundos porque no les guste. Terminar a la hora del café, sentada en la cocina, con la pila llena de platos sucios y soñando, mientras tanto, que estoy fuera de allí, en un mundo paralelo, de cuento de hadas, donde nunca me ensucio las manos, ni se me rompen las uñas. Donde el pelo no está grasiento ni pardo. Donde todo brilla por naturaleza y los nubarrones son sólo un espejismo.
Pero ahí está el problema. Desde que tenemos uso de razón, nos deberían enseñar que las hadas no existen, que todas somos princesas y que los sueños se consiguen con lucha. Que todo hay que ganarlo y que en parte depende de tí.
¿Por qué un día nublado tiene que ser opaco, triste?, ¿por qué una comida en familia o un trabajo repetitivo tiene que ser aburrido?
Los mundos de cuento no existen. Existen las personas con mundos reales, maravillosos, que sonríen a pesar de todo. Que ven la luz en lo gris, que transforman lo rudo en delicadeza, lo cotidiano en sorpresa.
Los cuentos son eso, sólo cuentos. La realidad es mucho mejor, porque es lo que vivimos todos los días. No podemos cambiar un cuento que nunca existirá, pero tenemos el poder de cambiar la realidad.
Dejemos de soñar con las historias que nos impusieron y escribamos las nuestras, con nuestra propia vida. Convirtamos lo que no nos gusta. Quitémonos las gafas rosa y descubramos nuestros bellos ojos, para que la luz de la verdad entre en ellos y podamos vivirla.
Y, si en algún momento, nos cerramos en lo que nos prometieron, en las fábulas centenarias relatadas a millones de mujeres; sólo habrá que mirarse al espejo y sonreír, para que la belleza real penetre de nuevo en nosotras.
En este preciso instante estoy escribiendo, pero me esperan demasiadas cosas por hacer. Una lavadora que amenaza con venir a recogerme a la salita y un cuarto que he de organizar, si mañana quiero tener ropa limpia que ponerme. Estoy en chándal, no vestida con tul de colores. Fuera está lloviendo, pero las gotas de agua son cristales preciosos que adornan mi ventana. La gata ronronea al lado de la estufa.
¿Qué voy a hacer?, me pintaré los labios de rojo, cepillaré mi pelo y sonreiré al espejo. Después, cantaré mientras trabajo. Porque ya no soy princesa, sino reina, de mi casa, de mi familia y de mi vida.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL AMOR



Muchas veces me lo he preguntado, ¿existe el amor? ¿qué es en realidad?, y he pasado por muchas etapas y diversas respuestas.

Cuando somos niños, más que amar, necesitamos. Necesitamos a nuestros padres, a nuestros abuelos, a las personas mayores que nos dan seguridad y estabilidad. Aquí no somos conscientes de lo que significar amar, pero sí necesitar, ni siquiera nos planteamos esta cuestión.

Cuando llegamos a la adolescencia, nos desbordamos en pasión, por cualquier cosa, pero sobretodo, por los chicos. Es una época desbordada, porque todo nos lo tomamos “a pecho”: los estudios, los amigos, los primeros amores, las aficciones, los vicios también. Tanta intensidad nos nubla y nos confunde, nos incita a probarlo todo, por eso cometemos tantas equivocaciones. De hecho, cuantas de vosotras se habrá unido a alguien, movida por esa pasión tan confusa, y después, con la edad, todo se ha enfriado, dando lugar a separaciones y relaciones incomprensibles.

Por fin, la época adulta, la mejor de todas, donde la mente se tranquiliza y los sentimientos se aclaran. Donde te planteas todas las cuestiones, dudas de todo y analizas los sentimientos. Cuando comienzas a dejar atrás los prejuicios e introduces más valores.

Esto es lo ideal, o lo sería para la mayoría de nosotros. Pero el mundo está loco y lleno de incongruencias. Porque tenemos adolescentes de 45 años y viejas de 14. Porque, a veces, nos entran los celos cuando la madurez ya los debería haber olvidado y los olvidamos, cuando aun no hemos empezado.

Y la etapa más importante, la que viene a partir de los 50. Esa etapa en la que sí olvidas de verdad para desnudar el alma. Cuando eres sincera porque ya estás de vuelta de todo y sabes que enmascarar no sirve de nada. Cuando aceptas los errores y los defectos, pero amas a pesar de todo. Cuando tomas las decisiones más acertadas, aunque para algunos no sean comprensibles.

¿Cuantas separaciones hay a partir de esa edad que realmente comprendamos? . Yo sí, porque seguramente, esa mujer habrá mirado con calma su vida y habrá roto los barrotes que la aprisionaban. Posiblemente, una cárcel que ella misma habrá creado. Porque somos capaces de ver con claridad el pasado y el presente, y, quizás, también el hipotético futuro si no aceptamos o cambiamos.

Y es aquí, cuando el amor reluce en toda su intensidad, porque ya no hay rencores, sino paz. Ya no hay definiciones, ni sueños vagos que sabemos no se cumplirán. Porque aceptamos a las personas tal como son, ya no tenemos tiempo para prejuicios ni adornos. El tiempo pasa y hay que disfrutarlo.

Y para ello, que mejor que amar, sin más, sin limitaciones, sin celos, con paz.

Aquí es donde más valoramos el amor de madre, de padre, de hermanos, de amante, de marido, de hijos. Y es aquí cuando nos emocionamos porque ese calor que lanzamos en una dirección, ya no esperamos con ansiedad que nos lo devuelvan.

Hemos aprendido. El placer estar en dar, es lo que reconforta. Eso es amar, lo demás no importa.

 

martes, 19 de noviembre de 2013

¡La menopausia es positiva!


Ahora hay estudios que dicen que la menopausia afecta a la cognición. Me he asustado, y mucho. ¿Cómo que afecta a la cognición?, no quiero volverme retrasada ( con todos mis respetos),  ni olvidadiza, pero me he obsesionado con el artículo que he leído y ahora sí que me noto un poco tardía a la hora de intentar comprender cualquier texto que leo, ¿o será obsesión?.  Es que no deberían escribir tanto sobre algo que es tan natural como la menstruación, y que es, dejar de tenerla. Porque al parecer, tenerla es la panacea: estabas más delgada, más inteligente, los pechos más erguidos, la memoria menos confusa, la piel más tersa, la mirada más brillante, el pelo más abundante…Pero ¿ adónde vamos a llegar?, me están insultando a mí y a millones de mujeres estupendas y maravillosas, que no tienen la menstruación por el motivo que sea y eso no les afecta.

Si es que me he obsesionado hasta leyendo los anuncios del periódico porque he terminado creyendo que la menopausia afecta al intelecto.

¡Qué horror!, me veía con 40 años con los pechos flácidos, gorda y además, perdiendo la cabeza. Pero no, no pienso sucumbir, ¡qué diablos! Estamos estupendas, en la flor de la vida, sin ataduras morales y físicas que nos impida disfrutar de nuestra sexualidad. Con la mente más astuta y más ágil que cuando sufres mensualmente dolores que hacen que te atiborres de pastillas, que éstas sí que afectaban a la inteligencia.

Y es que todo hay que tomarlo en su justa medida. Si escuchas constantemente información negativa sobre alguien, terminas creyéndolo, aunque después no sea del todo verdad. Lo mismo ocurre con la menopausia, nos bombardean con tanta información de los efectos negativos, que terminamos creyendo que los tenemos todos, olvidando los positivos.

Por eso, no nos dejemos embaucar por tanta negatividad que hay entorno a este tema y vivámosla con naturalidad. Y si el destino quiere que desarrollemos algún efecto de los que tanto nos hablan, ya acudiremos entonces a algún especialista que nos ayude.

Mientras tanto, a disfrutar mujeres, que no estamos en el final de una etapa, sino en el comienzo de otra, de una nueva vida y más libre, la definitiva.